...Desde el primer beso que he esperado a que me tomara de la cintura, que me tirara sobre la cama y que me quitara la ropa. Me penetró con fuerza, sentía dolor, pero en aquel momento eso no era importante. Tampoco importaba mi placer.
Le pasaba las manos por el pelo, recorrí su espalda con tanto amor, lo escuché gemir, y daba las gracias a la vida por estar con él, haciéndome sentir como si fuese la primera vez.
Fuimos uno toda la noche y nuestro amor se mezclaba entre sueños. Lo sentía dentro de mí y lo apretaba para cerciorarme de que aquello estaba ocurriendo, para que no se fuese de repente...
miércoles, 24 de septiembre de 2008
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