
-Ivan!...Donde estas?
-Por aquí!!
-No te veo Ivan!!
-Solo sigue mi voz!!
Fueron las últimas palabras que le escuche decir antes de que desapareciera sin dejar huella alguna...pensé que simplemente me quería asustar, pero habian pasado varias horas y lo que en un comienzo fue un juego, simplemente un juego, se había transformado en la peor de mis pesadillas.
El era lo que yo necesitaba, mi amigo incondicional, siempre conmigo, se que me quería porque me lo repetía constantemente, y yo lo quería a el, porque así lo sentía. Pero yo sentía algo más que cariño de amigos, era amor...AMOR? pero como iva a ser amor, si el es mi amigo desde niños, no lo puedo ver con otros ojos, no puedo sentir por el algo más profundo!.
Recuerdo una oportunidad, en la que estabamos en la plaza sentados en la banca más verde, cada uno en una esquina, el se da vuelta y me dice: -Te quiero- sentía como unas extrañas cosillas molestaban en mi estomago, y me miró riendo - No tienes para que avergonzarte, aunque el color rojo de tus mejillas me agrada - Y desde ese momento lo amo!
El es el único que puede ver esos detalles tan pequeños, alegrarse porque hoy me pinte los labios rojos, o porque corte un poco más mi flequillo...el era así...y yo lo quería así.
Su madre siempre me decía que nosotros habiamos nacidos para estar juntos, que eramos la muestra de amor incondicional entre un hombre y una mujer...pero el no sentía lo mismo que yo.
Un día llegó a contarme que había conocido a la mujer más linda del mundo, me sentí rara, nunca había pensado que podía perderlo. Pero el era feliz, como podia yo hecharle a perder ese momento!! talves me estaba volviendo una egoista!.
-Por aquí!!
-No te veo Ivan!!
-Solo sigue mi voz!!
Fueron las últimas palabras que le escuche decir antes de que desapareciera sin dejar huella alguna...pensé que simplemente me quería asustar, pero habian pasado varias horas y lo que en un comienzo fue un juego, simplemente un juego, se había transformado en la peor de mis pesadillas.
El era lo que yo necesitaba, mi amigo incondicional, siempre conmigo, se que me quería porque me lo repetía constantemente, y yo lo quería a el, porque así lo sentía. Pero yo sentía algo más que cariño de amigos, era amor...AMOR? pero como iva a ser amor, si el es mi amigo desde niños, no lo puedo ver con otros ojos, no puedo sentir por el algo más profundo!.
Recuerdo una oportunidad, en la que estabamos en la plaza sentados en la banca más verde, cada uno en una esquina, el se da vuelta y me dice: -Te quiero- sentía como unas extrañas cosillas molestaban en mi estomago, y me miró riendo - No tienes para que avergonzarte, aunque el color rojo de tus mejillas me agrada - Y desde ese momento lo amo!
El es el único que puede ver esos detalles tan pequeños, alegrarse porque hoy me pinte los labios rojos, o porque corte un poco más mi flequillo...el era así...y yo lo quería así.
Su madre siempre me decía que nosotros habiamos nacidos para estar juntos, que eramos la muestra de amor incondicional entre un hombre y una mujer...pero el no sentía lo mismo que yo.
Un día llegó a contarme que había conocido a la mujer más linda del mundo, me sentí rara, nunca había pensado que podía perderlo. Pero el era feliz, como podia yo hecharle a perder ese momento!! talves me estaba volviendo una egoista!.
Y es que necesito retomar lo que sucedió ese día, para poder desahogarme y poder sentirme un poco menos culpable...
Fuimos a la casa encantada, la guarida de todo niño de nuestra edad y de nuestro vecindario, saltamos la reja, entramos por el sotano como lo acostumbrabamos a hacer, y llegamos al final de la casona, estaba Carlos y Mariane...nos saludamos y comenzamos a planear nuestras emboscadas contra el curso más grande...Ivan siempre a tenido ideas revolucionarias, un tanto izquierdistas, yo reía siempre que el daba su postura frente a temas así. En cambio yo, odiaba las utopías, creía que las cosas terrenales eran las que resultaban, pero siempre salía convencida de lo que decía Ivan....Mariane tomaba apuntes de cada palabra que deciamos, mientras Carlos nos miraba y analizaba nuestras posturas.
Ese día había despertado con un sentimiento raro, de esos que te dejan preocupado todo el día, no tenía ganas de estar en la casona, solo quería volver a casa y que Ivan me acompañara...
(1ra parte)
.
.
.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario